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jueves, 14 de junio de 2012

JOSE CARLOS MARIATEGUI, 14 DE JUNIO DE 1894

Foto tomada por José Malanca en 1928.
  • Jose Carlos Mariategui nació en Moquegua
José Carlos nació en Moquegua el 14 de junio de 1894 y fue hijo de Francisco Mariátegui Requejo y doña María Amalia La Chira Ballejos. Luego, junto a su madre se trasladó a Huacho, donde pasó su infancia y empezó su educación primaria en 1901. 

  • Una enfermedad lo obligó a ser autodidacta
Pero tuvo que interrumpir sus estudios porque se le presentó la secuela de un accidente que había sufrido meses pasados, por lo que fue trasladado a Lima.
Allí fue internado en la Clínica Francesa, desde el 20 de octubre de 1902 hasta el 1 de febrero de 1903, hasta “consolidar la anquilosis de la pierna izquierda”. Durante la enfermedad y la convalecencia, José Carlos tuvo que resignarse a no ser como los otros niños y desarrolló los hábitos de lectura y reflexión. A partir de entonces, se convirtió en un autodidacta.

  • Alcanza rejones en la Prensa
En 1904, cuando tenía 10 años y cuando presumiblemente había superado sus males, ingresó en los talleres de “La Prensa”, uno de los periódicos más populares de dicha época, como alcanza rejones, que eran unas pequeñas barras de metal que usaban los linotipistas para alinear las letras de plomo y hacer la composición de textos. Luego, se dedicó a dictar los manuscritos a los linotipistas y terminó de redactor de artículos culturales en el periódico.

  • Su consolidación en el Periodismo
Desde 1914, a los 21 años de edad, empezó a tener una columna fija en “La Prensa”, comentando los eventos culturales y sociales, con el seudónimo de “Juan Croniqueur”. Sus artículos eran muy esperados y leídos, manteniéndose en el diario hasta 1916. Después pasó a “El Tiempo”, otro importante periódico, donde estuvo trabajando entre los años 1916 y 1919. Paralelamente a su trabajo en los mencionados periódicos, se desempeñaba también como columnista de importantes revistas, tales como “Mundo limeño” (1914), “Lulú” (1915-1916) y “El Turf” (1915-1916).
Su primera credencial como redactor del Períodico el Tiempo
  • “Juan Croniqueur”                                                     

“Juan Croniqueur” escribía muy bien, demostrando grandes conocimientos en cada tema y notándose que su propio esfuerzo educativo iba dando mejores frutos a medida que pasaba el tiempo, de ahí que la intelectualidad de esa época lo leía con admiración y regocijo. Uno de los que más gozaba con dichas crónicas era Abraham Valdelomar (1888- 1919), famoso por sus cuentos, en los que sobresale “El caballero carmelo”, y quien se había hecho amigo de José Carlos Mariá- tegui desde las épocas de “La Prensa”, periódico en el cual el asiduo parroquiano del Café Concert publicaba sus poesías y cuentos.
Firma de José Carlos Mariategui
  • Su amistad con Valdelomar 
Mariátegui dice de Valdelomar: “Valdelomar no logró realizar plenamente su personalidad rica y excelente”... “Valdelomar reunía, elevadas a su máxima potencia,las cualidades y los defectos del mestizo costeño”... “Su personalidad no sólo influyó en la calidad espiritual de una generación de escritores. Inició en nuestra literatura una tendencia que luego se ha acentuado... Buscó los temas en lo cotidiano y lo humilde. Descubrió, inexperto pero clarividente, la cantera de nuestro pasado autóctono”. A su vez, Valdelomar encabezaba sus cartas con “Mi querido José Carlos”, diciendo a continuación: “Es usted el único producto biológico que recibe cartas mías”. Se despedía con un elocuente: “Te abrazo con toda mi alma, cojito lindo”.


  • Un artículo periodístico que mereció un premio 

El 4 de setiembre de 1916 publicó un artículo titulado “La procesión tradicional”, la del Señor de los Milagros, que ganó el primer premio de un concurso convocado por la Municipalidad de Lima.

  • ¿Una danza macabra?
En los primeros días del mes de noviembre de 1917, José Carlos invitó a sus seguidores a asistir al cementerio Presbítero Maestro para espectar la danza de la bailarina rusa Norka Rouskaya, al compás de “La Marcha Fúnebre” de Chopin. Evidentemente, era una mataperrada o un irreverente acto contra la celebración de Todos los Santos, que en el Perú se recuerda cada 1 de noviembre.


  • Critica al militarismo y la política tradicional 
En 1918, junto a César Falcón, fundó la revista “Nuestra época”. Salieron únicamente dos números, los días 22 de junio y 6 de julio. Mariátegui publicó varios artículos con su propio nombre, y entre los colaboradores de la mencionada publicación aparecían los nombres de Abraham Valdelomar, Félix del Valle, Percy Gibson, Carlos del Barzo y César Vallejo. Fue una publicación que, en general, criticó al militarismo y a la política tradicional, resaltando la necesidad de combatir ambas lacras con la férrea unidad entre la clase obrera y los universitarios, la que, a su vez, impulsaría las luchas sociales. 


  • Un periódico que apoyó las luchas sociales 
Junto al mismo César Falcón, el 14 de mayo de 1919 fundó el diario “La Razón”, que duró hasta el 8 de agosto de dicho año. En dicho periódico, así como en otras publicaciones y en sus tertulias, Mariátegui demostraba una amplia simpatía por las luchas laborales y el sindicalismo; por ello, respaldó sin reparos la huelga iniciada el 8 de julio de 1919 por el Comité Pro Abastecimiento de las Subsistencias de Lima, que congregó a obreros, estudiantes y empleados, de tendencias progresistas y socialistas.


  •  “El maestro de la juventud” convertido en dictador
En el Perú eran tiempos turbulentos, porque hacía sólo cuatro días antes (4 de julio de 1919) que don Augusto B. Leguía había tomado la presidencia mediante un golpe de Estado. En efecto, don José Pardo y Barreda iba a terminar su período gubernamental y convocó a elecciones. Leguía, que había llegado de Inglaterra, donde estuvo desterrado, se presentó como candidato, contando con la adhesión de los “constitucionalistas”, partidarios de Cáceres, “demócratas” de Piérola y “liberales”, de Durand, incluyendo a los jóvenes universitarios liderados por Víctor Raúl Haya de la Torre, que lo habían declarado “maestro de la juventud”. Su competidor era el “civilista” don Ántero Aspíllaga, dueño de la hacienda Cayaltí. Como había el rumor de que el gobierno iba a anular dichos comicios, Leguía, con el apoyo de la guarnición militar de Lima, se adelantó a cualquier maniobra fraudulenta, se rebeló y tomó el Palacio de Gobierno. Casi todos los sectores de opinión tenían expectativas en el nuevo gobierno, menos los sindicalistas, progresistas y socialistas que eran apoyados únicamente por Mariátegui y Falcón. Leguía, convertido en Presidente Provisorio, deportó a José Pardo y Barreda y disolvió el Congreso de la República, terminando la República Aristocrática e iniciando la República de la Patria Nueva.
  • Una curiosa delegación
Con el poder absoluto en sus manos, a Leguía no le costó mucho disponer la clausura del diario “La Razón” y, como se trataba de castigar al ideólogo de las luchas sindicales, el 8 de octubre de 1919 ordenó el alejamiento de Mariátegui, dándole el curioso encargo de “agente de propaganda periodística en Italia”. 

  • Testigo de excepción
Durante su estadía en el Viejo Mundo, José Carlos se desempeñó como corresponsal del periódico “El Tiempo”, entre los años 1920 y 1923, situación que le permitió estar siempre en contacto con sus lectores peruanos, que iban creciendo cada vez más. Sus crónicas versaban sobre los acontecimientos más importantes de Europa, los que iba comunicando a Lima tras sus viajes por Alemania, Francia, Austria, Hungría, Checoslovaquia y Bélgica. Mariátegui, ya sea en Europa o Asia, fue importante testigo del surgimiento de dos corrientes políticas encontradas, el fascismo y el comunismo. Ambas eran dictaduras, pero de diferente laya; una, con catadura conservacionista, y la otra, revolucionaria. Él, que ya en el Perú se sentía ligado a las luchas sociales, en el Viejo Mundo terminó por asimilar la ideología socialista, marxista-comunista, y esperó con ansias retornar a su patria para robustecer la alianza entre los universitarios y trabajadores. 

Mariátegui en Roma
  • Su matrimonio y retorno al Perú
En 1921 se casó en Florencia con la italiana Anna Chiappe y en dicho año tuvieron a su primer hijo. El 18 de marzo de 1923 regresó al Perú. Durante ese año y el de 1924 se dedicó a dar charlas en la Universidad Popular González Prada, principalmente sobre el marxismo, del que en el Perú se convirtió en su principal exponente, y sobre los problemas de posguerra. En octubre de 1923 asumió la dirección de la revista “Claridad”, cargo que había quedado vacante al ser deportado Víctor Raúl Haya de la Torre. Una de las primeras cosas que hizo José Carlos Mariátegui fue convocar a la formación del frente único de los trabajadores, la central de todos los sindicatos. 
José Carlos y sus cuatro hijos: Sandro, José Carlos, Sigfrido y Javier. 

En el patio de la casa. José Carlos y Anna.


  • Su lucha por la supervivencia física e intelectual
Lamentablemente, en mayo de 1924, la anquilosis infantil volvió a atacar a su organismo, y para salvarle la vida tuvieron que amputarle una pierna. En 1925 fundó la Editorial Minerva, que publicó varios libros, entre los que destaca “Tempestad en los Andes”, de Luis. E. Valcárcel. En dicho año publicó “La escena contemporánea”, que recopila una serie de artículos sobre la cultura y la política de la Europa de entonces. Entre los años de 1926 a 1930 se desempeñó como director de la revista “Amauta”, publicación dedicada a la divulgación de la creación literaria y artística, y que está catalogada como la mejor de su género en toda la época republicana. Entre los años 1928 y 1929 fue director del periódico “Labor”, habiéndose caracterizado por tratar de fortalecer el movimiento obrero y estudiantil, con mensajes a veces directos y otras veces subliminales a favor del socialismo. Durante esos años fue asiduo colaborador de las revistas “Mundial” y “Variedades”.
José Carlos Mariátegui, convaleciente de la primera crisis de su enfermeda 
  • Ideas claras para sólidos organismos sociales 
El 7 de octubre de 1928 contribuyó de manera decisiva a la formación del Partido Socialista Peruano que, años más tarde, se convirtió en Partido Comunista Peruano, rival del Apra en la lucha por la reivindicación social y en las preferencias de las clases más desposeídas. Mariátegui, durante toda su prédica social y política, se inclinó a favor del marxismo, pero de cuño peruano, lanzando el lema: “no queremos ser ni calco ni copia sino creación heroica”. En 1928 publicó “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, la síntesis de su pensamiento, una obra histórica que, convertida en un clásico de las letras, fue una de las más traducidas, difundidas y leídas de los últimos cincuenta años del siglo XX. El 1 de mayo de 1929 formó la Confederación General de Trabajadores del Perú, entidad que nombró a sus delegados a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana de Buenos Aires, en junio de 1929. 


  • ¡Él murió pero sus ideas permanecen!
El 16 de abril de 1930, luego de una segunda recaída, Mariátegui dejó de existir. Después de su fallecimiento, han seguido publicándose las recopilaciones de sus charlas, conferencias, artículos principales y obras inconclusas de Mariátegui. En 1950 se publicó “Alma matinal” y “Otras estancias del hombre de hoy”, con artículos suyos sobre cultura y filosofía. En 1955 se publicó “La novela y la vida”, breves novelas de su creación y con notas curiosas. En 1959: “El artista y su época”, “Defensa del marxismo”, “Signos y obras e Historia de la crisis mundial”, que recopila las conferencias que había dado Mariátegui. En 1960: “Temas de nuestra América”. En el año 1969 se publicó “Ideología y Política” y “Cartas de Italia”. 1970: “Peruanicemos el Perú”. 1970: “Temas de educación y Figuras y aspectos de la vida mundial”. 1984: “Mariátegui total”, obra completa. 


Un mes antes de su fallecimiento. Marzo de 1930


El feretro pasando por la esquina de la Plaza de Armas y la calle Pescaderia. 


  • Apuntes autobiográficos 
“Aunque soy un escritor muy poco autobiográfico, le daré yo mismo algunos datos sumarios. Nací el 95. A los 14 años entré de alcanza-rejones en periódico. Hasta 1919 trabajé en el diarismo, primero en ‘La Prensa’, luego en ‘El Tiempo’, finalmente en ‘La Razón’. En este último diario patrocinamos la reforma universitaria. Desde 1918, nauseado de política criolla me orienté resueltamente hacia el socialismo, rompiendo con mis primeros tanteos de literato inficionado de decadentismo y bizantinismo, en pleno apogeo. De fines de 1919 a mediados de 1923 viajé por Europa. Residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas. Anduve por Francia, Alemania, Austria y otros países. Mi mujer y mi hijo me impidieron llegar a Rusia. Desde Europa me concerté con algunos peruanos para la acción socialista. Mis artículos de cada época señalan estas estaciones de mi orientación socialista. A mi vuelta al Perú, en 1923, trabajé en reportajes, conferencias en la Federación de Estudiantes, en la Universidad Popular, artículos, etc.”


Mariategui y su maquina de escribir

Fuente: www.identidad-peru.com

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